El envejecimiento biológico está ligado a procesos de oxidación molecular originados por la producción de radicales libres.
La adopción de una serie de hábitos
de vida que minimicen la producción de esos radicales libres, y
su neutralización mediante tratamientos dietéticos y/o farmacológicos
(los denominados antioxidantes) prevendrán y paliarán los
daños producidos en el organismo tanto a nivel celular como molecular.